¿Qué son los ovolactovegetarianos?

Ahora que los veganos están de moda y que todo el mundo habla de este tipo de alimentación o incluso de este estilo de vida como algunos lo califican, es el momento de dar un repaso a otras tendencias alimenticias que, seguramente, sean menos conocidas, pero mucho más seguidas que el veganismo. La más importante, sin duda, el ovolactovegetarianismo.

Estas personas tienen una dieta básicamente vegetariana, pero no descartan comer otras cosas que consideran muy importantes para su salud. Por ejemplo, consideran al huevo alimento básico de su dieta junto con la leche y sus derivados. O, cuanto menos, como complementos muy importantes en la misma.

Un ovolacteovegetariano no quiere que ningún animal sea sacrificado para su alimentación. En esto está totalmente de acuerdo con los veganos. Pero sí considera que los productos que proceden de los animales pueden ser consumidos siempre que no supongan su muerte. Los huevos y la leche serían los mejores ejemplos de esto.

por supuesto, nada de consumir alimentos que procedan de granjas en las que los animales estén explotados o sean mal tratados. Por eso, los ovolactovegetarianos son los principales consumidores de huevos de “gallinas felices”. Es decir, de huevos de animales criados en libertad.

También apuestan por la leche bio, procedente de granjas en las que los animales son muy bien cuidados y no son sometidos a una sobreexplotación. Al igual que la leche también tomarán los yogures o quesos que tengan este tipo de procedencias.

El mismo cuidado ponen en las verduras que consumen, buscando que sean ecológicas, que no procedan de campos con pesticidas y que, aunque no tengan la apariencia más bonita, tengan el mejor sabor y las vitaminas intactas.

En algunos casos, los ovolactovegetarianos se niegan a utilizar productos derivados de los animales como por ejemplo el cuero. Pero otros solo se niegan a usar pieles de animales que han sido sacrificados específicamente para eso, pero no la piel que procede de especies que se utilizan para el consumo humano.

Podemos decir que este colectivo es mucho más amplio que el de veganos y también más diverso ya que embarca a personas que solo lo ven como una forma de alimentación y otras que lo llevan un poco más allá en su filosofía de vida. Por supuesto, también es una tendencia más fácil de seguir al permitir una dieta bastante más variada que el veganismo.

Sentirse segura 

Si hay algo en lo que merece la pena gastar dinero es en la salud. Siempre lo he pensado así. Soy una mujer muy ahorradora que odia el derroche. Esto no quiere decir que sea tacaña que es lo que se suele pensar cuando alguien se declara “ahorrador”. Supongo que yo, a diferencia de otras personas, tengo la capacidad de diferenciar gastos decisivos de gastos disparatados. Aunque todo depende de cada persona, claro…

Pero si se trata de la salud, lo tengo claro: siempre que pueda y tenga recursos suficientes apostaré por lo mejor. Así lo hice con el centro de patologia de la mama que frecuento desde hace varios años. Soy un grupo de riesgo por antecedentes familiares y pese a que, hoy en día, la sanidad pública ofrece una buena cobertura en este sentido yo soy de las que necesita una segunda opinión porque me hace sentir más segura. Y tampoco me gusta esperar eternamente por una cita, como sucede a veces en la sanidad pública.

Buscando un espacio que diera cobertura integral a todo lo relacionado con el cáncer de mama, encontré este centro que cuenta con gran prestigio. Fue una amiga, de hecho, la primera que me habló de él. Necesitaba hacer varias pruebas y no quería retrasarse demasiado, así que acudió a este centro: todo fue rápido y profesional. Y eso es lo que yo busco en el ámbito de la salud.

Será por mi carácter de mujer trabajadora. Soy directora de proyectos en mi empresa ya desde hace unos años. Sé lo que es tener personas a cargo, sé lo que es este tener responsabilidad y sé lo que es trabajar bajo presión. Todo ello es habitual en el sector de la salud, sobre todo cuando hablamos de oncología. Cuando tuve mi primera reunión en el centro de patología de la mama para valorar sus servicios rápidamente me di cuenta de que era exactamente lo que buscaba porque sus valores son los míos: profesionalidad, excelencia y seguridad. Ahora sé que me puedo sentir segura cuando voy al médico.

Ahorrar tiempo y peso 

¿Hacer la compra desde el móvil? Nos hemos acostumbrado a comprar ropa, tecnología, libros o música desde los dispositivos móviles, pero con la alimentación es diferente. Nos gusta sentir lo que compramos, verlo y asegurarnos de que el producto es de calidad, algo que parecía imprescindible hasta hace poco. Pero cada vez son más las personas que prueban a hacer la compra semanal por internet y quedan satisfechas. Porque, al final, es tan solo cuestión de probar: es lo que me pasó a mí.

Hace poco cerró un supermercado ecológico cerca de mi casa. No hacía toda la compra en él, pero sí que me acostumbré a adquirir una serie de productos en él: desde una marca de sopas instantáneas, a pan de molde o la Leche Entera Ecológica certificada. Fui probando productos y nos fuimos acostumbrando a algunas de sus marcas. Por eso cuando cerró nos fastidió porque no teníamos ningún sitio cercano que vendiera esa clase de alimentos tan específicos. 

Y entonces se me ocurrió buscar por internet: encontré una web especializada en productos ecológicos que vendía la mayoría de productos de aquel súper. Supuse que, incluso, se trataría de la empresa de distribución que se encargaba de los suministros del súper porque muchas marcas coincidían. Sabíamos que los productos nos iban a gustar, pero ¿cómo sería el servicio? Y probamos.

Hicimos un primer pedido pequeño que incluyó las famosas sopas que tanto nos gustaban, además de un pack de Leche Entera Ecológica certificada que era la que habíamos empezado a tomar siempre en casa. Todo llegó bien y rápido. Y entonces pensamos en lo que nos podíamos ahorrar en tiempo pidiendo buena parte de nuestra compra por internet.

Está el caso de la leche. En nuestra casa se consume mucha leche. Todas las semanas debíamos ir al súper a por, como mínimo, un pack de seis cartones de leche. A lo que hay que sumar el agua y otras bebidas. El ahorro de peso es considerable. Y le estamos pillando el tranquillo. Lo siguiente será probar con la fruta y otros productos frescos. Y, quizás, al final, no volveremos al súper.

Espionaje industrial 

A mi mujer la han cambiado de proyecto en su empresa y está que echa chispas. Llevaba más de un año en otro proyecto bastante tranquila y con una jefa con la que se entendía bastante bien (lo bien que uno puede llegar a entenderse con alguien que es tu jefe). Pero en su empresa es así y ella lo sabe: en cualquier momento y sin previo aviso te mandan a otra parte: y a ella la mandan al proyecto que todos temen.

El cliente es una importantísima empresa de energía de Estados Unidos que se toma muy en serio todo lo relacionado con el espionaje industrial. Para empezar, todos los que trabajan en ese proyecto están en una parte del edificio aislado y sometido a controles de acceso alternativos: es decir, para entrar ahí pasas al menos dos controles. El primer día, mi mujer no pudo entrar porque le faltaba la segunda tarjeta. Medio día menos de trabajo…

El puesto de trabajo de cada oficinista está estudiado por la propia empresa cliente. A cada trabajador se le entrega un usb con logotipo, una especie de llave en forma de usb con el logo de la empresa: solo pueden usar ese pendrive para pasar información de un ordenador a otro en caso de que fuese necesario, además del trabajo en red propio de esta clase de proyectos. Y nunca, jamás, ese usb puede abandonar la mesa de cada empleado.

De vez en cuando y sin previo aviso, miembros de seguridad de la empresa americana revisan cada departamento en busca de fallas de seguridad llegando a sacar fotos para enviar informes a la sede de la empresa. Así las cosas, no es un trabajo en el que uno esté muy tranquilo, con tanta seguridad y revisión. 

Pero es que además los jefes de cada sección deben entregar informes de avances muy concienzudos lo que les lleva a presionar bastante a los empleados. Y reza para no perder el famoso usb con logotipo como le pasó a un trabajador, el cual ya debe estar “fregando platos” en un proyecto en la India, como se rumorea en la empresa.

Leche entera, ¿es saludable para mí?

Si eres de esas personas que disfrutan bebiendo leche entera asturiana seguro que más de una vez alguien te ha sugerido la posibilidad de cambiarte a la leche semidesnatada o incluso a la desnatada. Pero ¿es cierto que la leche entera no es buena para el organismo de una persona adulta?

Le leche entera tiene un porcentaje de grasa de tan solo un 3,5%, si bien la desnatada tiene un 0,25%. Aun así, no es un porcentaje de grasa excesivo y aporta bastantes beneficios. Por eso, para una persona que solo beba el equivalente a un vaso de leche al día y no tenga problemas que desaconsejen el tomar grasa, no hay nada que le impida disfrutar de esta modalidad de leche.

Cuando se bebe más de un vaso de leche al día es recomendable cambiarse al mismo producto, pero en su versión semidesnatada y, cuando se quiera bajar de peso o bien se toma mucha leche, también existen las opciones desnatadas y 0% con cantidades de grasa muy bajas en ambos casos. Se evita así sumar demasiada grasa en la dieta.

Quitando esta recomendación, es frecuente escuchar algunas ideas que son poco menos que leyendas urbanas carentes de fundamento. Por ejemplo, las que dicen que un adulto no puede tomar leche porque su estómago no la digiere. Esto es totalmente falso, la leche se puede digerir a cualquier edad siempre y cuando el organismo produzca lactasa, que es una enzima digestiva que se   encarga de romper la lactosa de la leche para que se convierta en azúcares más sencillos de digerir.

Esta enzima puede dejar de producirse por muchos motivos, desde un problema estomacal fuerte hasta por el hecho de que algunas personas dejan de tomar lácteos en la adolescencia. Al cabo de los años, si el organismo no precisa de la lactasa porque no hay lactosa en la dieta, deja de producir este enzima y, consecuentemente, el adulto se vuelve intolerante a este azúcar.

Solo en el caso de intolerancia a la lactosa es recomendable consumir leche sin lactosa, aunque no hace daño a nadie y en la vivienda de muchos intolerantes toda la familia acaba tomándola para evitar tener que comprar diferentes envases y que pueda haber errores. Pero ni tiene menos calorías ni es más digestiva para quienes no tienen un problema. Y es algo que hay que tener claro.

El diagnóstico del cáncer de recto

Para realizar un diagnóstico de cancer de recto se pueden realizar diferentes pruebas. La más habitual para llevar a cabo en primer lugar es el análisis de las heces. Esta prueba se lleva a cabo mediante muestras que el paciente recoge en su hogar y que lleva a analizar para tratar de buscar restos de sangre.

Existen diferentes tipos de análisis de las heces. El más habitual se limita a detectar la presencia de sangre, pero no es capaz de determinar la procedencia de esta. Por tanto, se sabe si existen o no rastros de sangre en las deyecciones, pero no es posible saber si esta puede provenir de una hemorroide, de la ruptura de un pequeño vaso sanguíneo o de la presencia de un tumor.

Normalmente, cuando la prueba de sangre arroja resultados positivos, se recomienda realizar una prueba visual mediante un aparato de colonoscopia. De esta manera, el médico va a poder ver de una forma clara y directa el estado de la zona colorrectal y observar si puede haber algún tumor o alguna zona que presente alteraciones. En caso positivo se cogerán muestras para realizar una biopsia.

Para los casos en los que esta prueba esté desaconsejada por alguna razón, se puede realizar un estudio de heces más exacto, que analiza el ADN de los restos de sangre que se encuentran y determina de manera exacta su procedencia. Estas pruebas avanzadas se realizan solo cuando son solicitadas de manera muy específica y no es habitual que se lleven a cabo salvo si no hay otra forma de poder establecer diagnóstico.

Una vez que el diagnóstico confirma la sospecha de un cáncer es el momento de estudiar en que estadio se encuentra y analizar el estado general de salud del paciente para poder descartar o no la presencia de metástasis y decidir cuál es el tratamiento más eficaz en cada caso en función del avance de la enfermedad.

En los casos más graves en los que el cáncer está ya muy avanzado y existen metástasis lo normal es optar por tratamientos paliativos, aunque hay que decir que el cáncer de ano es uno de los que suelen detectarse a tiempo. Desgraciadamente, el principal escollo para su detección precoz es el pudor del paciente que en muchas ocasiones no quiere preguntar al médico o tiene reparos para que se examine la zona.

LAVADO DE CARA AL PISO

En casa de uno de mis amigos ha llegado la hora de que todo cambie porque la situación se empieza a convertir en insostenible. Nadie que haya conocido a lo largo de mi vida es tan dejado como este amigo mío. Ha dejado que su piso haya decaído de una forma completamente radical, parece que le gusta vivir en un cuchitril sucio y muy avejentado. Desde que sus padres se han ido a vivir a otra localidad y le dejaron el piso, él no se ha molestado en hacerle el mínimo mantenimiento de la casa, si hasta tiene una ventana rota y como ya no fabrican esos cristales parece que no la va a arreglar nunca. Ya se dará cuenta de que su casa siempre está sucia porque le entra porquería por esa ventana. Llevo muchos años yendo a su casa y he podido ver en primera persona cómo se ha ido echando a perder el piso. Y gracias a mi insistencia a caído en la cuenta de que yo tenía razón y ha empezado a concienciarse de que de este año no pasa. Hay que darle a la casa por lo menos un par de manos de pintura, con eso ya se le dá un lavado de cara a la casa aunque todavía quedan otras muchas cosas por arreglar. Por lo menos ya ha empezado a arreglar la instalación eléctrica, después de insistirle años de que la instalación de la casa era demasiado peligrosa no solo para él sino que también para el resto de inquilinos del edificio.

 

Ahora también tengo que insistirle en que cambie las viejas cortinas plegables porque dan bastante pena y le dan a la casa un aspecto un tanto tétrico. Le he aconsejado que se compre unos estores bonitos que le den a la casa un aspecto más moderno, pero lo que al parecer le convence de poner los estores es que son muy sencillos de instalar y no son muy caros.

 

Bueno, a ver si para antes de que termine este año empezamos a pintar, porque este dice que hay que pintar pero no mueve un dedo para ir a comprarla.

¿Es menos digestiva la leche “de verdad”?

Muchas personas tienen la sensación de que cuánto más auténtica es la leche, menos digestiva resulta. Por este motivo creen que tomar productos como la Leche Entera sin lactosa Ecológica certificada puede ser menos conveniente para ellos que una leche sin lactosa que no lleve esa etiqueta. Lo cierto es que la realidad no tiene nada que ver con esto.

Para empezar, lo que muchos entienden por leche auténtica o “leche de verdad” es la leche cruda. Si alguien que no lo ha hecho nunca bebe un vaso de leche cruda se enfrenta a una gran cantidad de riesgos derivados de las bacterias presentes en la propia leche, en las ubres de la vaca y en el entorno. Es por esto que antiguamente la leche se hervía durante mucho rato y, actualmente, se pasteuriza ya que este es un proceso mucho más seguro.

Por tanto, la mayor parte de las reacciones a la leche no eran debida a que esta fuera poco digestiva, sino a las bacterias que contiene y contra las cuales no estamos preparados. Y no lo estamos ahora ni tampoco se estaba antes, siendo la leche causa de muchas enfermedades como por ejemplo de la transmisión de la tuberculosis, tan frecuente en la época de nuestros abuelos.

En cuanto a la cantidad de grasa de la leche, esta va a depender de la época del año. Mientras que las vacas que comen pienso cerradas en una granja producen leche que es igual todo el año, las que producen leche ecológica y pastan en libertad no. Por eso, se producen pequeñas variaciones en los valores de la leche según la estación. 

Pero el problema de la grasa de la leche es tan fácil de solucionar como lo es escoger leche entera, para quienes no tienen problema en digerir grasas y cogerla semidesnatada o desnatada sino puedes consumir el producto con toda su materia grasa. Esto no es algo que afecte solo a la leche ecológica, sino que también sucede con la leche convencional, cuya variedad entera puede ser demasiado pesada para quienes tienen digestiones un poco difíciles. 

Si hablamos de los intolerantes a la lactosa, el problema en este caso es la lactasa que su intestino deja de producir y que se añade de forma artificial a la leche. La leche sin lactosa, ecológica o no, es apta para prácticamente todos los intolerantes, excepto para aquellos con un grado muy alto que reaccionan incluso a los restos más pequeños de este azúcar. La diferencia está que con la leche ecológica beberán un producto de mayor calidad.

¿Son todas las leches sin lactosa iguales?

En cualquier supermercado podemos encontrar una gran variedad de marcas de leche sin lactosa, pero ¿son todas iguales? Lo cierto es que no y podemos encontrar muchas diferencias entre unas y otras. Además de las obvias como pueden ser que sea leche desnatada, semidesnatada o entera, las principales diferencias son las que siguen:

-El origen de la leche. Como cualquier leche que hay en el mercado, la leche sin lactosa puede tener diferentes orígenes. La que tendrá un sabor mucho más real y una mayor calidad nutricional será la que proceda de vacas que pasten en libertad parte del día, ya que las que se alimentan exclusivamente de pienso dan una leche pobre en vitaminas y con un sabor, cuanto menos, cuestionable.

-El sabor. Además del sabor original de la leche, en la leche sin lactosa hay otro elemento que es muy importante. Al añadir lactasa a la leche la lactosa se descompone en otros azúcares y eso hace que el sabor dulce se intensifique. Esto puede resultar molesto para algunas personas que encuentran que esta leche es muy dulzona y no les gusta. Cada marca utiliza sus propios recursos para conseguir mitigar ese sabor distinto y lograr un gusto más equilibrado y similar al de la leche que no ha sido sometida a este proceso.

-La cantidad de lactosa residual que contienen. Como hemos dicho, la leche sin lactosa se consigue agregando lactasa. Esta rompe la lactosa y la descompone en azúcares más sencillos de digerir. Pero siempre queda una cantidad de lactosa residual. Esta debe de ser muy baja para que pueda ser considerado un alimento sin lactosa, pero en personas con una grave intolerancia una pequeñísima diferencia se nota, por lo que pueden acabar consumiendo una marca que les va muy bien, pero no pueden tomar otras. O, para curarse en salud, acaban recurriendo a las bebidas vegetales.

Normalmente, una leche de calidad que tenga un buen sabor y guste en su versión normal, también mantendrá el listón alto y gustará en su versión sin lactosa, por lo que fiarse de aquellas marcas que transmiten confianza y nos fueron bien cuando podíamos consumir leche, suele ser lo más inteligente. Sin embargo, ante un diagnóstico de este tipo siempre hay que consumir los lácteos en pequeña cantidad para ir viendo sus efectos y saber así qué productos se pueden consumir y cuáles no.

La mirada fuera de la pasarela

Mires donde mires, todo es moda. Está en el diseño de esa web de información y ocio que consultas, en el plato que pides en el restaurante, en el sillón sobre el que te sientas a descansar y, por supuesto, en la ropa que llevas. Y el fotógrafo de moda, tiene que saber adaptarse a esta nueva realidad, salir del espacio tradicional de la pasarela donde estuvo relegado tiempo atrás y agarrarse a la nueva era digital, a la vez tan convulsa como emocionante. Es el momento de abrir los sentidos, empaparse de conocimientos y formarse, no solo de forma autodidacta, y realizar un master oficial moda u otros estudios reglados que conviertan al fotógrafo en un profesional competitivo.

 

Así, en estudios como el Master de Moda y Comunicación del Centro Universitario TAI intentan dar un enfoque del trabajo del fotógrafo como un profesional ágil, intuitivo, que está a lo último en cuanto a propuestas y tendencias. Que se adapta a cualquier tipo de reto, y sabe de arquitectura, videoarte o gastronomía. 

 

Esa versatilidad que se le pide al fotógrafo contemporáneo, también tiene que ver con lo que en TAI denominan «imagen avanzada»: el dominio no solo de la imagen fija, sino de la imagen en movimiento. Porque frente a la pintura y el dibujo, el fotógrafo trabaja con la imagen técnica y, tanto la estática como la dinámica son su campo de batalla. 

 

Pero hay otro factor que surge de esta cosmovisión de la moda como elemento todopoderoso: la democratización de la imagen que nos traído la fotografía digital, ha hecho aumentar la competencia exponencialmente. Vivimos en un constante bombardeo de referentes visuales que podemos reproducir nosotros mismos porque todo el mundo puede hacer una fotografía de gran calidad con tan solo un móvil. Y entonces, ¿cuál es el rasgo distintivo del fotógrafo de moda? Para la mayoría de profesionales de prestigio es la voz personal: que tus fotos sean reconocibles y tengan un estilo único y propio. En TAI promueven esa inquietud por la búsqueda de la mirada personal a través de proyectos y trabajos individuales, que ahondan en el yo más subjetivo e intimista, para lograr un trabajo señero y auténtico que se distinga del resto. 

 

Han terminado esos tiempos en los que el fotógrafo era casi el mago de la tribu con el poder de la imagen. El fotógrafo de moda de este nuevo mundo siente esa competitividad extra y sabe que debe tener el ojo despierto, formarse continuamente y aprender a desarrollar un sello personal que haga que su trabajo se reconozca en todos los proyectos que lleve a cabo, ya sea en foto de producto, pasarela, artística o cualquier otro encargo que le llegue.