Paseos que ahorran terapias

Hay paseos que son mejor que muchas terapias. Paseos en los que parece que el aire que te da en el rostro se lleva consigo todo lo que tienes en la cabeza que te está agobiando o estresando. En los que es fácil pensar y aclarar las ideas y que eso que parecía un problema sin solución, de repente, ya no sea un callejón sin salida sino una oportunidad para implementar algunos cambios en tu vida.

Pero no vale cualquier paseo, tiene que ser uno en el que realmente seas capaz de desconectar, poner en blanco tu cerebro y resetear para que todas esas ideas dañinas y corruptas que no dejan funcionar tu disco duro, sean borradas y comiencen a surgir pensamientos nuevos que te hagan reiniciar tu programa. 

Y como pese a las comparaciones no somos máquinas, la mejor manera de conseguir todo esto es en un entorno natural que te permita respirar aire puro, contemplar un bonito paisaje y sentir que bajo tus pies hay tierra y no asfalto. Y todo eso, lo puedes encontrar en una ruta de senderismo en Ons. En una de las variadas rutas que recorren esta bonita isla y que la hacen ideal para pasear.

No hay duda de que las islas tienen algo que las hacen especiales y que logran que te sientas alejado de todo. En cierta manera, en Ons lo vas a estar, ya que aunque la isla está habitada, realmente son muy pocas las personas que viven allí e incluso en verano, cuando más gente te vas a encontrar, el número de visitantes es limitado. Puedes pasear y encontrarte solo porque aunque te cruces con gente, no van a ser conocidos, no tienes que estar pendiente de saludar y de preguntar cómo están. Solo de pasear, respirar, poner atención plena a sentir el aire el en rostro, a los olores del mar que llegan desde el Atlántico o a notar el sol calentando tu piel. 

Ni siquiera tendrás que esforzarte, al estar en un entorno diferente y único, tendrás tantas cosas para ver, tantos bonitos paisajes en los que fijarte que será imposible que no desconectes de tu día a día y te dejes llevar. Hasta el punto que, cuando cojas el barco de vuelta, sentirás que vas mucho más ligero porque has dejado una parte de esa carga que llevabas sobre los hombros en la isla.

Una tarde que se queda dentro: perderme en las playas de la Isla de Ons

Pasar la tarde en las mejores playas de la Isla de Ons es una de esas experiencias que no se olvidan fácilmente, aunque uno lo intente. Desde el momento en que el barco se acerca a la isla, ya siento que el ritmo cambia. El ruido queda atrás y todo se vuelve más lento, más simple, más real. No voy con prisas ni con planes cerrados; voy con la idea clara de dejarme llevar por el lugar.

Nada más pisar la isla, el olor a mar y a vegetación me envuelve. Camino con la toalla al hombro y el sol marcando el paso. Empiezo por la playa de Area dos Cans, que siempre me recibe con una mezcla perfecta de tranquilidad y amplitud. El agua está fría, como es habitual en esta parte del mundo, pero limpia y transparente. Me meto poco a poco, dejando que el cuerpo se acostumbre, y cuando por fin nado, siento esa sensación tan gallega de estar vivo y despierto.

Después de un buen rato entre chapuzones y descanso al sol, sigo caminando. La isla invita a moverse, a descubrirla sin esfuerzo. Llego a Melide, quizá la playa más conocida de Ons, y entiendo por qué. Es amplia, salvaje y abierta al océano, con olas que le dan carácter. Me siento en la arena, observo a la gente, escucho el mar con atención. Aquí el tiempo parece estirarse, como si la tarde tuviera más horas de las normales.

Lo que más me gusta de pasar la tarde en estas playas es la sensación de equilibrio. No hay masificaciones, no hay ruido innecesario. Hay familias, parejas, gente sola leyendo o simplemente mirando al horizonte. Cada uno a su manera, pero todos compartiendo el mismo respeto silencioso por el entorno. Me tumbo boca arriba, cierro los ojos y dejo que el sol me caliente la piel mientras el sonido del mar marca el ritmo de la respiración.

A media tarde, cuando el sol empieza a bajar un poco, camino hasta alguna cala más pequeña. Esas playas menos evidentes tienen algo especial, casi íntimo. Me quito las sandalias, piso la arena húmeda y me siento cerca del agua. No hago nada en particular, y eso es precisamente lo mejor. No pensar, no producir, no correr. Solo estar.

Cuando la tarde avanza y la luz se vuelve más suave, la Isla de Ons se transforma. Los colores cambian, el viento refresca y el mar parece aún más profundo. Es el momento en el que soy más consciente de dónde estoy y de la suerte que supone poder vivir algo así. Me doy un último baño rápido, más por despedida que por necesidad, y me seco al sol mientras miro el cielo.

Volver al barco siempre me da un poco de pena. Sé que dejo atrás algo valioso, aunque también sé que esa calma se queda conmigo. Pasar la tarde en las mejores playas de la Isla de Ons no es solo un plan perfecto; es una forma de recordarme que, a veces, lo único que necesito es mar, tiempo y silencio.

Ons baja el ritmo de tu cuerpo

Estamos tan acostumbrados a correr, a apurar, a estar siempre haciendo varias cosas a la vez, que en vacaciones no sabemos desconectar. Cambiamos las obligaciones de la oficina por otras diferentes: la de tener que llenar cada minuto del tiempo con actividades de ocio para poder decir a los demás y a nosotros mismos que hemos aprovechado a tope las vacaciones. Pero las vacaciones deberían de ser para descansar y disfrutar de algo que es un lujo que pocas veces podemos permitirnos: no hacer nada.

Por eso, escoger un destino en el que lo único que hay que hacer es relajarse, pasear y disfrutar de las vistas y de la mejor comida, puede ser una opción ideal. Sin tener que visitar lugares emblemáticos, sin ver monumentos, sin correr para coger sitio en los lugares de moda… solo dejar que transcurra el tiempo de forma lenta, como pasaba para nuestros abuelos.

Y un destino así lo encontramos en Ons. La mejor forma de disfrutar Ons es cogerse unos días en el camping para poder ralentizar la mente y el cuerpo y disfrutar de lo poco, pero tan intenso que hay que hacer en isla de ons. De hecho, lo único para lo que tendrás que hacer cola o coger vez es para comer en alguno de sus fantásticos restaurantes. Pero por lo demás, el tiempo dejará de tener sentido y podrás olvidarte de tu teléfono, que además no tendrá cobertura en todas partes o de tu reloj.

Puedes levantarte cuando te apetezca o cuando te despierte la luz del día. Dar un paseo por la playa antes de que comience a llenarse con la gente que llega de los barcos y disfrutar de una ruta de senderismo. Incluso puedes llevarte el bocadillo y así ni tendrás que preocuparte por la hora a la que tienes que volver. Come cuando tengas hambre, busca un arenal o un lugar con sombra y echa una siesta de esas que no tienen despertador ni hora. Date un baño refrescante y disfruta de la tarde como prefieras: leyendo en la playa, realizando deportes de mar, caminando…

No hay prisa ni horarios en Ons, el tiempo allí tiene un sentido diferente y aunque pases tan solo dos o tres días, sentirás que de verdad has descansado y cargando tus pilas y, al volver en el barco, estarás ya pensando en regresar pronto.

De excursión por Ons con tu grupo de rutas

¿Tienes un grupo con el que sales a caminar cada vez que el tiempo lo permite? Si es así, seguro que siempre estáis buscando nuevos lugares para conocer y disfrutar de un bonito paisaje, además de pasar un rato juntos. Por suerte, en Galicia siempre hay rutas para disfrutar porque contamos con muchos espacios naturales de gran belleza. Y uno de ellos es la isla de Ons.

Organizar excursiones en Ons es fácil, porque no hay que realizar excesivos trámites. Solo hay que buscar un día en el que haya plazas libres para pedir el permiso de visita y, una vez cumplido con este trámite, reservar los billetes en el barco desde el punto fijado para la salida. 

Si se viene desde lejos, se puede organizar la llegada a Vigo, un punto fácil para llegar y acomodarse, ya sea en vehículos particulares o alquilando un minibus para llevar al grupo. Esta opción es la más cómoda para evitar conducir, sobre todo a la vuelta, ya que los autobuses hacia algunos puntos de Galicia no tienen horarios demasiado amplios.

Ons cuenta con varias rutas de senderismo. Si se va a pasar todo el día en la isla se pueden fijar al menos dos rutas para hacerlas por completo, pensando en la parada para comer. Lo ideal es llevar bocadillos para comer en plena naturaleza, todos juntos y sin depender de horarios. Pero también se puede hacer una reserva para el grupo en un restaurante. 

Los organizadores pueden ver las rutas disponibles, elegir aquellas que le parezca que darán una visión más completa de la isla y realizar una antes de comer y otra por la tarde, tras el descanso de la comida. Siempre hay que tener en cuenta dejar un margen de tiempo razonable por si surgen imprevistos o por si alguien va más lento de lo previsto, ya que es importante estar en el lugar de partida del barco al menos diez minutos antes.

¿Qué hay que llevar a Ons para caminar? Poca cosa: un calzado cómodo, una gorra para el sol, crema protectora, bañador por si apetece darse un chapuzón en algún momento, toalla, agua y la comida. En definitiva, lo puesto más una mochila pequeña que no estorbe y no suponga un peso innecesario durante la ruta. Por cierto, las rutas de senderismo no son complicadas, por lo que pueden ir personas sin una gran experiencia.

Onza, la isla ‘olvidada’ del archipiélago de Ons

Aunque la isla de Ons tiende a concentrar todas las miradas y halagos, en su extremo meridional se ubica un islote que le pertenece, aunque sea injustamente olvidado por los touroperadores. Onza, de apenas treinta hectáreas, se eleva al sur de este archipiélago, a setecientos metros del mirador de Fedorentos. Menos poblada, grande y famosa que su vecina, este islote reúne todo lo necesario para destacar entre los lugares de interés en Isla de Ons.

Este destino se alza a ocho kilómetros de Portonovo y muestra un perfil alargado, con una altura máxima de setenta metros aprox. en su cima. Su denominación significa «charco» o «agua» en la lengua celta, pero también es conocida como Onceta u Onesa.

Su orografía es mayormente escarpada y pedregosa, salvo en zonas del interior y en los extremos norte y sur, donde incluso alberga playas de aguas turquesas con arrecifes. En concreto, los arenales de Porta do Sol y As Moscas reciben tan escasa afluencia de turistas que sus visitantes se sienten como náufragos. Desafortunadamente, acceder a ellas supone un desafío debido a la ausencia de caminos y su localización entre acantilados.

Onza no es el único islote que se ha visto eclipsado por su isla vecina. Lo mismo sucede con Vionta, en el entorno de Sálvora. Su superficie, de relieve llano, abarca once hectáreas de dunas y otras formaciones arenosas, que son el hogar de roedores, reptiles y aves. A diferencia de Onza, este islote está restringido al público turista.

Por su parte, la isla de Noro o Ñoro se sitúa en la costa oriental de Sálvora, a poco más de un kilómetro de las playas de Zafra y Dos Bois. Comprende cuatro hectáreas muy rocosas y su geografía está más cerca de un peñón común que de un islote, como en realidad es.

Datos interesantes de las Rías Baixas

De Finisterre a la ría de Vigo, las Rías Baixas abarcan una franja costera y de interior con abundantes monumentos y destinos que sorprenden al público visitante: desde el Monte Faro y la Fraga de Catasós hasta el jardín del Pazo de Rubianes, sin mencionar las numerosas curiosidades de la región.

 

Una primera búsqueda de informacion Rias baixas revelará uno de los grandes ‘secretos’ de esta extensión costera, desconocido incluso para los autóctonos: la denominación ‘Rías Baixas’ proviene de un familiar cercano al célebre ‘Barón Rojo’, Ferdinand Von Richthofen, que apodó así al territorio durante unos de sus viajes debido a su extraordinaria orografía.

 

Las Rías Baixas son sinónimo de antigüedad. Con más de 110 millones de años, figuran entre las Rías Gallegas más longevas. No debe extrañar que uno de los mayores tesoros de la prehistoria europea fuera hallado en Caldas de Reis. Este municipio entre Pontevedra y Santiago se convirtió en 1940 en el escenario del descubrimiento de una treintena de piezas de oro, datadas en la Edad del Bronce.

 

Pero las Rías Baixas son la sede de tesoros naturales, además de arqueológicos. Buen ejemplo de ello es la Fraga de Catasós, que alberga una población de castaños que superan los 30 metros de altura, la mayor de su clase en Europa. Su reconocimiento vino de la mano del experto Filippo Gravatt, que propuso su introducción en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, más conocida como FAO.

 

Los amantes de la naturaleza también quedarán gratamente sorprendidos al descubrir que las Rías Baixas albergan dos de los únicos jardines distinguidos con el galardón ‘Jardín de Excelencia Internacional’: la Ruta de la Camelia y el jardín del Pazo de Rubianes. Aunque la distancia no lo permita, estos parajes y otros muchos son visibles desde el Monte Faro, otra parada obligada para el turismo, por su situación céntrica y su altura de 1.187 metros.

4 excursiones que debes de realizar si veraneas en Sanxenxo

Una de las numerosas opciones de ocio que tienes cuando veraneas en Sanxenxo es la posibilidad de realizar excursiones programadas a lugares cercanos. Existen muchas empresas que te ofrecen la oportunidad de realizar excursiones en Sanxenxo tanto saliendo de allí como acercándote a puntos cercanos. Te contamos algunas de las más interesantes.

  1. Excursiones en barco. Las empresas propietarias de catamaranes organizan todo tipo de excursiones por la ría. Solo hay que acercarse para comprobar el nutrido catálogo de opciones que ofrecen. Desde salidas de un par de horas para ver la ría y degustar mejillones hasta excursiones de carácter cultural e incluso cenas con música en las que vas a disfrutar del placer de saborear los mejores platos como nunca has hecho: a bordo de un catamarán en la ría.
  2. Excursiones para conocer Vigo. Mucha gente se queja de que Vigo es una ciudad que tiene mucho que ofrecer al viajero, pero que al ser tan grande es fácil desorientarse o perder mucho tiempo de un lado a otro. Pero hay empresas que facilitan la experiencia ofreciendo todo tipo de excursiones por la ciudad. Desde las típicas a partir de noviembre para ver las luces de Navidad hasta las que se hacen en verano para disfrutar de las zonas de compra o del mercado de la piedra. Tras estas excursiones guiadas, ya tendrás una pequeña idea de la ciudad y podrás moverte con más soltura a tu aire.
  3. Combarro en barco. Desde Sanxenxo hay la posibilidad de viajar hasta Combarro en barco. Se dice que es uno de los pueblos más bonitos de la costa y lo cierto es que si no es así, poco le debe de faltar. Original y pintoresco, Combarro tiene todo lo necesario para que sus visitantes disfruten de la experiencia, sobre todo sus bonitos hórreos a las orillas del mar y sus cruceros. Un paseo fantástico tanto para adultos como para niños, que no debes de perderte.
  4. Visitar bodegas de vino. La zona de las Rías Baixas tiene bodegas muy famosas de vino y algunas de ellas organizan visitas que son muy atractivas para los amantes de esta bebida, pero también para el público en general. Puedes disfrutar de una mañana o de una tarde diferente, viendo de dónde procede tu vino favorito y disfrutando una degustación en las mismas bodegas en las que se produce.