Noalla, en el extremo oeste de Sanxenxo, es una parroquia marinera que atrae por su herencia cultural, la tipicidad de su gastronomía y un patrimonio ecológico de primer nivel, compartido con el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. No es extraño que, para sus visitantes, la experiencia más buscada sea reservar los billetes ons y visitar este exótico archipiélago.

La Isla de Ons queda a veinte minutos en barco de Noalla (con salidas desde los puertos de Sanxenxo y Portonovo), así que en cierta manera forma parte de sus reclamos turísticos. Sin abandonar la ría de Pontevedra, el viajero podrá visitar la cercana Isla de Tambo y el cabo Udra.

Pero no hay razón para salir de Noalla sin antes explorar su legado histórico, bien representado por la ermita de Nuestra Señora de La Lanzada. Este templo románico, edificado en el siglo doce después de Cristo, se yergue a orillas del Atlántico y muy cerca de las ruinas de una antigua fortaleza.

Tampoco faltan miradores con vistas de postal. Los viajeros suelen acudir a Punta Faxilda durante el ocaso, por las magníficas panorámicas que este acantilado ofrece de la ría. Otra atalaya natural es el mirador de As Canteiras, desde donde se contempla la península de O Grove y el arenal de A Lanzada.

Esta playa, a caballo entre Sanxenxo y Noalla, es sin duda uno de los destinos más afamados de la región. Pero no es el único arenal de importancia. Sobresalen los de Pragueira y Areas Gorda.

Aunque parezca impensable, el verano no es el mejor momento para descubrir Noalla. Aquí las fiestas navideñas dan la bienvenida al Bosque de Nadal, un espacio recreativo con carrusel, actividades temáticas y un mercadillo, organizado año tras año por la Asociación Xuvenil A Esmorga. Es una parada obligada para los turistas con hijos.