Un despacho en el trastero

Si te gustaría tener un sitio propio para realizar tus pequeños trabajos en casa, como las cuentas de tu negocio o los mails que envías a tus clientes, quizás puedas aprovechar algún rincón que no uses para transformarlo en un pequeño despacho. Y no tiene por qué ser una habitación, muchas personas que tienen una pequeña despensa en el pasillo o una habitación para las cosas de limpieza, la han transformado en un pequeño despacho muy coqueto. Eso sí, solo apto para utilizar con la puerta abierta, la cual es perfecta para poner un calendario y los post it con todo aquellos que no puedes olvidar.

Pero si necesitas un poco más de espacio, quizás puedas reciclar el trastero del garaje o el que muchos pisos tienen en la planta superior del edificio, y convertirlo en el mejor despacho del mundo. Para eso, debes de llevar a cabo algunas pequeñas reformas que lo dejarán como nuevo.

Para empezar, necesitas aislarlo. Muchos de estos trasteros no están pensados para que nadie pase demasiado tiempo allí, así que son realmente fríos y un poco húmedos. Para evitar esto puedes forrar las paredes con corcho, conseguirás aislamiento acústico y térmico por muy poco dinero. Lo mejor es que el corcho puedes pintarlo si lo deseas para que quede en los colores que más te gusten.

Para el suelo, puedes utilizar baldosas adhesivas que imitan a la madera y que además de evitar el frío del terrazo que normalmente tienen como base estas habitaciones, queda muy acogedor y combina muy bien con el corcho. Para el techo, utiliza planchas de polispan especialmente pensadas para ello y que se pegan con silicona. Por poco dinero tendrás el trastero decorado y aislado y todo eso podrás hacerlo tú mismo.

Llega la hora de decorarlo y para ello puedes usar un estor para la ventana. Incluso si es solo un ventanuco de ventilación quedará mucho más bonito así. Coloca un aparato de aire acondicionado portátil de bajo consumo para que te de calor durante el invierno y te refresque en verano y compra los muebles que necesites para trabajar. Lo normal es tener una estantería, mesa de despacho y un par de sillas. No olvides una lámpara o un plafón en el techo. Puedes completar la decoración con algunos cuadros o láminas enmarcadas y tendrás un acogedor espacio para trabajar en tu casa.