Categoría: Reformas

ES MÁS SENCILLO HACERLO TÚ MISMO

Cuando pienso en la decoracion de interiores, se me viene a la cabeza los decoradores de interiores que se ven en los programas de la televisión, y no creo que estos decoradores de interiores agraden a mucha gente, por lo que pienso no creo que nadie quiera que un desconocido le decore el interior de su casa, además, un decorador de interiores va a decorar el interior de tu casa con los muebles que a él o a ella le gustan sin tener en cuenta el precio o el estilo de los muebles. Nunca he llegado a plantearme contratar a ningún decorador de interiores, esas cosas solo las hacen la gente que no sabe en qué gastarse el dinero y que les da pereza decorar ellos mismos su casa, pero la gente normal no pide los servicios de un decorador de interiores, lógicamente prefieren decorar sus casas ellos mismos, que les saldrá mucho más barato y además aseguran que los muebles y el resto de enseres de la casa van a ser del agrado de cada uno.

 

Además por lo que puedo ver en los programas de reformas de casas, los decoradores de interiores no hacen más que tirar tabiques para que todo sea más diáfano, cosa que no a todo el mundo le gusta, pero ellos dan por sentado que sí, con conseguir un poco más de espacio creen que es más que suficiente, la gente no quiere tener una gran cantidad de espacio lo que quieren es un hogar confortable sin tener que estar hacinados con sus cosas alrededor, en muchos casos los protagonistas de esos programas no tienen sitio o porque no tienen la casa recogida o porque tienen demasiadas cosas y no tienen donde meterlas, la solución más sencilla para esa gente es hacer una limpieza en su casa y dejar solamente lo que sea estrictamente necesario.

 

Personalmente creo que cada uno debería de decorar su casa sin tener que contratar a ningún decorador de interiores que les va a costar un buen dinero y no es seguro que el resultado sea el que se quería en un principio.

Amplía tu restaurante durante todo el año

Su durante el verano amplías tu restaurante poniendo mesas en la terraza, ¿por qué no hacer lo mismo durante todo el año? De este modo podrías tener más metros cuadrados a tu disposición y a la de tus clientes y podrás atender a muchas más personas a un tiempo. Esto puede incrementar tus ganancias y además repercute positivamente en tu personal, ya que si la terraza se presenta bien durante el invierno y se climatiza adecuadamente, puede funcionar a pleno rendimiento. Esto acabaría con la estacionalidad de algunos puestos de trabajo, ya que parte del personal extra que se contrata para el verano podría trabajar durante todo el año para atender la terraza.

Tener un personal fijo es muy positivo para el negocio, ya que por un lado estamos hablando de trabajadores que conocen el establecimiento y que se mueven con soltura en el mismo. Además, estarán contentos porque saben que no se trata de un trabajo que dura unos meses y que luego se acaba, sino que si responden pueden tener un puesto fijo para todo el año.

Los trabajadores estarán mucho más motivados y el empresario puede estar más tranquilo ya que contará con un personal de total confianza, con el que establecerá una relación a largo plazo que le permitirá no tener que estar siempre vigilando y controlando que todo se realice según lo previsto.

Pero a veces no se trata solo de poder atender a más personas, sino de no perder a un segmento de los consumidores que solo acuden a aquellos restaurantes que disponen de techados para terrazas y que por tanto facilitan el poder fumar durante la comida. Y es que con la ley que regula el consumo de tabaco en la hostelería, el único modo de echarse un cigarro en la mesa es haciéndolo en una terraza que no esté totalmente cerrada. Por tanto, no se trata solo de tener más clientes, sino de no perder a los que se pueden ganar durante el verano y que se irán a otro lugar si llegado el mal tiempo se les impide fumar.

En beneficio de los clientes, de los empleados y en definitiva del negocio, vale la pena valorar la idea de cerrar la terraza de manera parcial y buscar la forma de decorarla y aclimatarla para que durante todo el año pueda ser utilizada y rente beneficios.

Buscando un piso que cumpla mis expectativas

En los últimos años, he vivido en diferentes pisos y he tenido que visitar bastantes más. Tengo que decir que soy un aficionado al diseño de interiores y me fijo bastante en todo lo relativo a la decoración.

Cuando empecé a vivir de alquiler, uno de los factores prioritarios para mi era la ubicación del piso. A veces, me fijaba más en el lugar en el que estaba en la ciudad que en cualquier otra cosa. Recuerdo que uno de los primeros pisos en los que viví estaba en una zona de ocio y me entusiasmó. Bueno, más bien me obnubilé con lo que vi alrededor y se me olvidó que iba a vivir dentro de las casa, no en los bares y tiendas de la zona. Fue mi primer error. Cosas de juventud.

Aquel piso compartido era un desastre total. No solo por la gente con la que compartí vivienda (que también), sino porque era demasiado viejo. Con solo un vistazo parecía vintage, pero en las primeras semanas me di cuenta que no había nada de glamour en aquel estilo vintage. Aprendí  que a la hora de coger un piso de alquiler hay que fijarse antes en el agua caliente que en el bar chulo de la esquina.

Con el paso del tiempo empecé a poner más atención en el interior que en el exterior. Buscaba sitios bien comunicados pero tranquilos. Trabajando en casa, el factor ruido es fundamental. Hasta tal punto me obsesioné con el tema que hacía un estudio de los vecinos. En plan detective, trataba de conseguir información sobre las personas que vivían cerca del piso que me interesaba para ver lo que me podía deparar. Si, por ejemplo, al lado de mi puerta vivían un grupo de Erasmus ingleses, ponía pies en polvorosa.

Otro factor que fue tomando cada vez más importancia fue el diseño de interiores. Al fin y al cabo, iba a pasar mucho más tiempo dentro de casa que fuera y necesitaba sentirme a gusto en el hogar. A veces, la simple elección del color de los muebles del salón cambia la visión de una casa. En uno de los pisos que terminé viviendo, el sofá, la mesa y la estantería eran negros y del mismo estilo y combinaban a la perfección con el suelo. Me dio muy buenas sensaciones y allí me quedé. Y dejé de pensar en los bares de la zona…

Duplica las ganancias de tu negocio

Tener un negocio de hostelería en una zona frecuentada puede dejar muchas ganancias, pero hoy, en determinadas áreas de las ciudades, es imprescindible contar con cerramientos terrazas hostelería para habilitar una terraza exterior cubierta y en buenas condiciones.

Cuando se solicitan los permisos para instalar una de estas terrazas con cerramientos el ayuntamiento suele exigir unas condiciones determinadas. No en todas las calles de la ciudad pueden colocarse estas instalaciones. En las que sí está permitido pueden tener que cumplir con ciertas normas estéticas para que todas las terrazas de la zona sean iguales o al menos similares.

Esto puede encarecer la obra, pero es un requisito necesario, por lo que hay que realizarlo. También habrá que pagar un dinero al ayuntamiento en concepto del uso del espacio público. Algo normal ya que las aceras o las plazas son un espacio de todos y si se utiliza para un negocio particular, es justo que se pague un dinero que luego repercuta en todos los ciudadanos.

Otro gasto que conlleva la terraza es que si el número de mesas es alto quizás sea necesaria una persona a mayores para atenderla. Algunas terrazas explican mediante carteles que no tienen servicio de mesa y que hay que recoger las consumiciones en la barra, pero no todos los clientes están conformes con este tipo de servicio, especialmente si en la terraza de al lado pueden ser atendidos cómodamente en sus asientos.

Independientemente de los gastos que conlleve la terraza, lo cierto es que salvo excepciones son muy rentables. En primer lugar porque en las terrazas es posible fumar y el número de fumadores es nuestro país continúa siendo muy alto. Por supuesto, prefieren hacerlo en un espacio agradable y acondicionado que hacerlo en la puerta del bar, de pie y a solas.

Además, en España tenemos la suerte de disfrutar de muy bien tiempo, incluso en las zonas más frías las temperaturas pueden llevarse bien gran parte del año si en las terrazas se colocan estufas exteriores apropiadas que proporcionen calor a la gente y se ampara bien el viento.

Muchos negocios duplican el número de mesas de las que disponen gracias a las terrazas y durante las horas fuertes del día tienen bastante lleno tanto el interior del establecimiento como el exterior. Pueden por tanto llegar a duplicar el dinero que entra en caja, por lo que incluso con los gastos que acarrea, la terraza cubierta es siempre una opción a valorar.